No quedan tras el amor confidencias
No quedan tras el amor confidencias
ni complicidades, sólo inquietudes,
enemigos, dictaduras.
Dime, ¿cómo se delimita la frontera
entre quien sojuzga y quien libera?
¿Es acaso más noble sanar la herida
que abrirla apasionadamente
a golpe de deseo?
Ahora pon las manos donde yo pueda verlas,
el contacto es un arma poderosa
si no sabe administrarse. Me hubiera gustado
descubrir más puntos débiles en tu cuerpo,
lugares donde no pudieras parapetar el alma,
no haberme entretenido en el ataque,
haber desarrollado otra estrategia.
Sin embargo,
¿qué pasión tiene valor
si no se entrega a quemarropa?
¿qué verbo cobra sentido en el amor
si no puede después
ser utilizado en nuestra contra?
No quedan tras el amor recompensas,
sólo deseos truncados y una sed de venganza
sobre los labios.
Por ello,
acepta de mí un ultimo consejo:
más por una cuestión de confianza
que por mera nostalgia,
no me des hoy la espalda
mientras te alejas.