Tres años después
Tres años después,
octubre ha vuelto y trae los miedos de siempre,
la humedad de las mañanas
en que ya no eres un recuerdo vencido.
Me quedo en casa mientras los parques
se llenan de parejas que se cuentan
como un secreto sin sentido
el rojo fulgor de los árboles otoñados.
Sigo sin ver la hermosura
en el ardiente caer de las hojas secas.
Ninguna pérdida debiera ser celebrada.