Cuando se ha sido
Cuando se ha sido
rutinario como el alba, sin sobresaltos
ni augurios de bonanza más allá de un sueño,
¿qué cabe esperar que la vida otorgue
a cambio de un poco de valentía?
Hice acopio de valor,
pedí por mi boca cuanto mi boca necesitaba…
Y al silencio sucedió el silencio,
una puesta de sol, otro invierno,
el ciclo mismo que ya sabéis.
Si se ha guardado silencio ante los días
y no se pidió nunca al ocaso
un poco más de luz para alumbrar una caricia,
¿qué cambio puede aguardarse ya
sino ninguno?
Regreso a casa de mis padres
y mi madre aún conserva mi habitación
tal y como era antes de mi marcha.
Y al dormir en ella vuelvo a llorar
las mismas heridas de entonces,
el amor que busco,
el mismo desángel amargo de ser quien soy.