Eludible como toda disputa
Eludible como toda disputa,
a buen seguro esta vida tiene
no tan oculto un lugar
donde posar los miedos más fieros,
el recodo que ahora busco a tientas
entre los ojos vivos de un mercado
poblado a partes iguales
de frutas y esperanzas.
Hileras de deseos y nostalgias
que pelean por un espacio único
donde compartir la palabra exacta,
ese mismo lenguaje que cada cual funda
cuando pronuncia sus ansias ante otra mirada.
Y mi lugar allá a lo lejos,
en la espalda de lo que no he contado,
tras las lecciones más intensas
que guardé para mí mismo.
Amargamente,
no me es difícil entender ahora
que lo que de verdad ha de dolerme aquí adentro
no es la edad sino el silencio,
la voz lenitiva y ausente
de tan hiriente repetida.
Y el haber descubierto demasiado pronto
que por cada hombre que deja una huella
hay otro detrás que la borra,
mas no siempre uno que la sigue.