Tantas y tantas almas
Tantas y tantas almas
—tú entre ellas—
que habrán de pasar por la vida
sin saber de estos versos, ignorando
el ala negra de mi pecho
que se vierte sobre la sombra.
También pienso en vosotros cuando escribo,
en vuestras tardes sencillas, vuestras costumbres,
la manera que tienen los días
de situarnos a cada uno
donde nuestros llantos entre sí no interfieran,
donde cada cual pueda vencerse
en paz consigo mismo.
Y me agrada creer que aún hoy sigues igual,
a salvo del duelo y la muerte, arropada
al margen de toda tragedia y sin saber de mí
más que unas pocas palabras de vez en cuando;
me agrada creer que no falla el engaño
y desconoces las heridas, sigues igual que antes,
creyendo que el tiempo me es benévolo
y me aguarda la suerte,
desinformada de la sangre, el odio,
por completo incultivada en mi dolor y mi nostalgia.
Y he aquí tu grandeza de guerrero:
recorrer el escenario de la lucha
sin apenas reparar en la muerte que dejas.