O no
Esta historia sucederá dentro de una semana. O bien pudiera ser un mes. O el año que viene. Incluso podría tener lugar cuando el mundo fuera otro y los humanos fuésemos criaturas distintas capaces de tejer telas como las arañas. O hacer miel como las abejas, que también es una habilidad bien útil, no cabe duda.
Una mañana, el sol saldrá y será de color verde cual una manzana. O quizás sea azul. O a lo mejor no salga durante dos días. O tres. O saldrá y volverá a esconderse por el mismo lugar por el que ha aparecido.
Poco importa eso. El caso es que el amanecer será distinto, y podéis imaginar la sorpresa que eso causará. Los pájaros erraran sus cantos o se quedarán mudos. O tal vez se pongan a maullar como gatos. O a mugir como vacas. O a entonar el canto silencioso de las lombrices y los pepinos de mar.
Desconcertado ante aquello, Juan García olvidará retirar del fuego su cazo con leche. ¿Que cómo sé que será Juan García? Pues porque siempre habrá gente que se llame de esa manera. Y si no la hubiera, será Blanca Pepino la que olvide su cazo con leche. O Clara Berza. O Alba Córcoles. Da igual el nombre. Lo olvidará y se formará en la leche esa nata que tanto gusta a unos y a otros desagrada. Y borboteará la leche fuera del cazo y dejará ese olor de la leche hervida. O es probable que me equivoque, porque si el cazo es lo suficientemente profundo no rebosará el líquido por mucho que hierva.
Vendrá luego el cartero a traer una carta. O un paquete. Será certificado. O un envío corriente. Al entrar en la casa notará el olor y recordará la granja de su familia. Era su madre quien ordeñaba cada mañana aquellas vacas. O su padre. O el hermano con el que hace tiempo que no habla. El cartero compartirá esas memorias y le obsequiarán un café manchado con aquella leche. Aunque tal vez prefiera tomarlo solo. O pudiera ser que no diga nada y no lo conviden a tomar ninguna bebida. En cualquier caso, se irá a repartir su siguiente carta. O paquete.
Todo esto que cuento sucederá. O solo en parte, pero al menos algo de lo aquí escrito ocurrirá. Entonces la gente vendrá y recordará que yo ya lo dije. Hablarán de mí como un gran profeta, un visionario. O quizás nadie recuerde esta historia. Pudiera ser incluso que nadie la hubiera leído. Lo único cierto es que yo la he escrito y tú aquí la tienes. O no.