Son siempre las mismas verdades

Son siempre las mismas verdades
las que uno olvida con insistencia cuando desea:
los inicios de otras ansias pasadas,
los primeros errores, la moraleja aprendida
al final de las historias.

He aquí el porqué
de que no escribamos reglas sobre la voluntad de amar
y mucho menos las aprendamos,
tan sólo por un instante asumamos un rumbo
que es sin embargo voluble,
proclive a virar en redondo,
según refluye la sangre.

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