Aunque todo ya se haya dicho
Aunque todo ya se haya dicho
yo quiero contar lo mío,
narrar el daño a sabiendas
de que no soy el primer hombre
que pasa una noche a solas,
abandonarme ante los versos
lejos ya de quien por primera vez
deseó no ser uno mismo,
despertar bajo otro nombre,
sindicar en otro cuerpo sus hilos de desidia.
Y volver a contar de nuevo lo de las tardes tristes,
hablar de la memoria y la nostalgia,
cada cual a sus recuerdos
y el dolor en el de todos,
la historia repetida de lo incierto.
Porque no radica el daño en la certeza
aciaga de ser el primero que sufre,
sino más bien, como todo apunta,
en esta acechante duda de no saber
si acaso se es el último.