Cuando el otoño como ahora
Cuando el otoño como ahora
vence a los arboles y deja
descubiertos los nidos emplumados,
los pequeños hogares donde la vida
halló una morada en el cuerpo de un ave,
hoy reclamo para los niños que suben
en busca de una cáscara azul
donde aún vive el germen de una sonrisa.
Cuando un día tal como éste
puedo sostener una mirada
que creí perdida, recordar,
esconder el miedo, asir en despedida
un cuerpo que no ha de volver
hasta que el destino medie,
preguntarme tantas cosas
para las que sé que el afecto
no guarda respuesta.
Éstos no son sino dos
—los más hermosos, tal vez—
de los instantes en que aprendo a llorar y lloro
como si nada importase, momentos cualquiera,
pequeñas islas entre la catarsis
y un fin más cercano.
Y quiero escribirlos aquí
para empezar a creer de una vez por todas
que existe alguna belleza, algún sentido
en este amargor de la distancia,
este goteo de daños,
el virulento rencor para con quien un día
cometió la grave imprudencia
de concederme el llanto.