Infraestructuras de Datos Espaciales

Luaces, Miguel; Olaya, Víctor; Fonts, Oscar


Las Infraestructuras de Datos Espaciales (IDE) son en la actualidad el elemento básico para el aprovechamiento de la información geográfica a nivel global. Desde su aparición, han supuesto un cambio conceptual en el ámbito SIG, y su importancia en el contexto actual es innegable.

En este capítulo se desarrollan las principales características de una IDE, sus elementos, su historia y los aspectos que se tienen en cuenta para establecer con éxito una de ellas.


Introducción

Alrededor de un SIG se movilizan elementos técnicos a varios niveles, y confluyen diferentes equipos de trabajo. Así, además de los aspectos técnicos, es importante plantearse los aspectos organizativos, funcionales y humanos. Si plantearse estos aspectos es importante dentro de una misma organización, se convierte en algo fundamental cuando confluyen múltiples organizaciones a varios niveles.

Si observamos las diferentes comunidades de usuarios de SIG, observaremos que, si todas esas comunidades se coordinan y encuentran elementos comunes en que apoyarse, pueden surgir abundantes intereses comunes que beneficien a todas ellas, evitando la duplicidad de tareas. Así pues, cada vez es más habitual que en los proyectos SIG no sólo esté implicada una organización, sino que se trabaje de forma distribuida y colaborativa entre varias.

A este hecho hay que sumar que uno de los principales productores de información geográfica son los organismos públicos, desde el nivel nacional hasta el regional, y que esos datos van a ser utilizados por múltiples organizaciones y gran cantidad de usuarios de SIG.

Las pautas organizativas que se definirían dentro de una organización deben traducirse a este nivel superior en políticas y normativas que establezcan un contexto general adecuado. En este, todos los actores implicados en el trabajo con información geográfica, desde su creación hasta su uso final, pueden coordinarse y beneficiarse del trabajo mutuo, así como, especialmente, del desarrollado por las administraciones en su faceta de productores de datos geográficos.

Sin una coordinación así, el aprovechamiento de los SIG y de la información geográfica no sería todo lo completo que cabría desear. El número de proyectos que no se desarrollan o que salen adelante en condiciones no óptimas por falta de datos es elevado. Sin embargo, el problema subyacente no es siempre la falta en sí de datos, sino muchas veces la imposibilidad de obtener esos datos o, incluso, de saber que estos existen. Es decir, que el problema no es habitualmente de tipo técnico, sino de tipo organizativo, político y social.

Es en esta situación de escasa coordinación donde surgen las Infraestructuras de Datos Espaciales para dar respuesta a las necesidades de organización global en lo referente a la información geográfica, y en la que se han desarrollado progresivamente hasta nuestros días.

La aparición de las IDE

Que la información geográfica es de gran importancia para proyectos de todo tipo es algo de sobra conocido. No obstante, el reconocimiento de esa importancia y de la necesidad de una correcta gestión de dicha información para poder solucionar problemas de diversa índole no aparece como tal hasta fechas recientes. Una de tales fechas, la cual puede citarse como momento decisorio en el desarrollo de las IDE, es la conferencia de las Naciones Unidas sobre medio ambiente y desarrollo que tuvo lugar en en Río de Janeiro en 1992. Entre los muchos temas a debate en esta reunión, uno de especial relevancia fue el papel de la información geográfica para tratar los problemas acerca de los cuales se debatía (protección medioambiental, cooperación internacional, desarrollo, etc.). Quedó claro en aquel momento que establecer mecanismos para afrontar esos problemas pasaba necesariamente por instaurar de forma paralela mecanismos que permitieran aprovechar mejor la información geográfica y lograr una mayor coordinación entre las organizaciones estatales encargadas de su manejo. En otras palabras, en una reunión de naciones que buscaban coordinarse para solucionar asuntos medioambientales, estas concluyeron unánimemente que un aspecto crítico era coordinarse en lo referente a información geográfica, pues esta era una herramienta básica para el desarrollo de cualquier actividad en ese ámbito. Y además, que esta coordinación debía extenderse dentro de cada país descendiendo desde el nivel estatal hasta el nivel más bajo en que se produzca información geográfica.

En el Programa 21, promulgado en esa conferencia, se incluyen los dos siguientes principios:

Entre esa información a la que los ciudadanos deben tener un acceso adecuado se encuentra, en lugar preponderante, la información geográfica, básica como ya sabemos para la realización de cualquier estudio o análisis del medio.

Como respuesta a la redacción de estos principios, comienzan a surgir las primeras iniciativas de carácter nacional encaminadas a lograr los objetivos anteriores. Previamente a este momento, una coordinación así era algo por completo inexistente. Cada organización, ya fuera una agencia estatal o una empresa, producía la información que pudiera necesitar y no buscaba favorecer la difusión de esta. Como consecuencia de ello, se perdía la oportunidad de aprovechar el esfuerzo realizado, y cualquier otro trabajo que pudiera beneficiarse de esa información geográfica debía desarrollarse sin ella, o bien realizando un nuevo esfuerzo de creación, con el consecuente gasto económico. En resumen, una situación en absoluto óptima.

El hecho de que la situación relativa a la información geográfica no era idónea era ya conocido. Aunque no existieran iniciativas formales para atajar el problema, este estaba ya plenamente identificado. En 1987, el comité Chorley, del Departamento de Medioambiente de Estados Unidos, concluyó que «las barreras políticas e institucionales que restringen actualmente el uso de los SIG deben ser superadas. Esto incluye problemas de incompatibilidad por diferencias de definición y formatos, así como restricciones al acceso y adquisición de los propios datos.»

En particular, se identifican los siguientes puntos problemáticos:

Desde el momento en que se establece como crucial el papel de la información geográfica, comienzan a desarrollarse elementos, tanto técnicos como políticos y administrativos, cuyo objetivo principal es disminuir o eliminar la presencia de situaciones similares a la anterior, haciendo que la información geográfica esté disponible de forma sencilla para todos los usuarios que puedan necesitarla, y favoreciendo así su aprovechamiento en la mayor medida posible. Estos elementos en su conjunto forman lo que desde entonces se ha dado en llamar Infraestructura de Datos Espaciales, y que paulatinamente los distintos organismos públicos han ido instaurando en sus territorios hasta el día de hoy.

El desarrollo de iniciativas de este tipo es una constante desde ese momento, conformándose así de forma progresiva el panorama actual de la producción y uso de información geográfica. Veremos algunas de esas iniciativas con más detalle en este y en el próximo capítulo.

¿Qué es una IDE?

Podemos definir una IDE como un conjunto de datos espaciales, tecnología, normas y planes institucionales, todos ellos encaminados a facilitar la disponibilidad y el acceso a dichos datos espaciales.

A diferencia de los planteamientos anteriores a la aparición de las IDE, en los que se consideraba a los datos como elementos independientes que podían jugar su papel en el entorno SIG sin necesidad de establecer políticas o acuerdos referidos a ellos, el desarrollo de las IDE trae consigo un nuevo planteamiento en el que los datos necesitan elementos adicionales para ser verdaderamente productivos. Una Infraestructura de Datos Espaciales es, por tanto, mucho más que datos. Como indica [RecetarioIDE], una IDE incluye, además de los datos y atributos geográficos, documentación suficiente (los denominados metadatos), un medio para descubrir, visualizar y valorar los datos (catálogos y cartografía en red) y algún método para proporcionar acceso a los datos geográficos (generalmente, Internet es el medio principal). Además, debe haber servicios adicionales o software para permitir aplicaciones de los datos. Por último, para hacer funcional una IDE, también debe incluir los acuerdos organizativos necesarios para coordinarla y administrarla a escala regional, nacional y transnacional.

Los conceptos básicos que podemos extraer de esta definición son los siguientes:

Estructura de una IDE. Niveles.

Las IDE surgen para coordinar la producción cartográfica a nivel global y su uso por todo tipo de usuarios. No obstante, no resulta práctico ni organizativamente viable gestionar tal cantidad de trabajo e información a un único nivel, siendo necesario delegar en distintos niveles y establecer una estructura organizativa para distribuir las responsabilidades y tareas. Esto da lugar a una estructura en forma de red en la que se distinguen una serie de nodos interconectados, cada uno de los cuales lo administra un determinado organismo responsable. Las relaciones existentes dependerán de la posición y nivel del nodo en cuestión, así como el tipo de organismo responsable de este.

En primer lugar, se puede clasificar un nodo IDE en función de la posición en la jerarquía administrativa que ocupe el organismo responsable del nodo. Esto divide los nodos en niveles que van desde desde la IDE global en el nivel superior hasta las IDE locales y las IDE corporativas en el nivel inferior.

Las responsabilidades en cada nivel difieren de forma notable, especialmente en lo que respecta al detalle de la información geográfica. A medida que descendemos en la jerarquía, el nivel de detalle aumenta, al mismo tiempo que el área geográfica gestionada por el nodo disminuye. La escala a la que se recoge la información varía para hacer más eficaz el manejo de la información, de tal modo que los nodos superiores delegan en los inferiores la obtención de información geográfica a una escala de mayor detalle que la establecida como límite para ellos. Se trata de que cada nodo opere en una escala adecuada para la extensión de territorio que gestiona.

A modo de ejemplo, la IDE de España cubre todo el territorio de España pero no puede recoger la información a una escala más detallada que 1:25000. La IDE de Galicia (una comunidad autónoma de España) cubre un territorio menor pero puede recoger la información a una escala de 1:5000. Finalmente, la IDE de un municipio de Galicia cubre un territorio mucho más pequeño pero puede recoger la información con mucho más detalle.

Entre los nodos de la IDE existen dos tipos de relaciones: las relaciones verticales y las relaciones horizontales. Las relaciones horizontales son las que se producen entre nodos de la IDE del mismo nivel. Un ejemplo claro de este tipo de relación es la que se produce para compartir información fronteriza de manera que sea continua y coherente. Por otra parte, las relaciones verticales son las que se producen entre nodos de la IDE de distinto nivel. Un ejemplo de este tipo de relación es el caso en el que un nodo de nivel superior consulta un nodo de nivel inferior para responder a una consulta que no puede responder con su propia información, o cuando un nodo de nivel superior recopila información de los nodos inferiores para agregarla y generar nueva información. Otro ejemplo de este tipo de relación ocurre cuando un nodo de nivel superior impone requisitos a los nodos inferiores para hacer que su información o su modo de funcionamiento sea coherente.

Componentes de una IDE

Pueden distinguirse los siguientes componentes en una IDE:

Es fácil identificar en los puntos anterior una buena parte de los elementos que mencionamos en el capítulo dedicado a la implementación de un SIG, ya que, en buena parte, el establecimiento de una IDE y la implantación de un SIG comparten aspectos comunes.

Actores de una IDE

Los actores involucrados en el funcionamiento de una IDE son varios. En primer lugar se encuentran los usuarios de la IDE que son los que van a determinar su éxito o su fracaso. Dentro de los usuarios podemos considerar distintos tipos: administraciones públicas que necesitan la información para realizar sus tareas (por ejemplo las áreas de urbanismo de los municipios, o los organismos de gestión de las cuencas hidrográficas), empresas que pueden usar la información para sus negocios (por ejemplo empresas de elaboración de planes urbanísticos), universidades y centros de investigación, o personas individuales. Todos estos tipos de usuarios deben estar contemplados en la IDE ya que el éxito de la misma radica en cubrir las necesidades del mayor número posible de usuarios.

De forma más detallada, [Rodriguez2005JIDEE] divide los usuarios según su perfil en los siguientes:

A medida que descendemos en esta clasificación, aumenta la especialización al tiempo que disminuye el número de usuarios que pertenecen a cada una de las clases definidas, tal y como se recoge esquemáticamente en la figura \ref{Fig:UsuariosIDE}

Clasificación de usuarios de una IDE (según [Rodriguez2005JIDEE])
$$\label{Fig:UsuariosIDE}$$

Además de los usuarios, otros actores involucrado en una IDE son los organismos internacionales de creación de estándares, en concreto la organización de estandarización internacional ISO con sus miembros nacionales, el Open Geospatial Consortium (OGC) y el World Wide Web Consortium (W3C). Estos organismos definen las normas y estándares que formarán la base tecnológica de la IDE y que permitirán su interoperabilidad.

Junto a los anteriores, encontramos al responsable particular de cada nodo IDE. Este responsable puede ser una administración pública, una empresa, una universidad, un centro tecnológico u otro tipo de organismo que se hace responsable de la administración del nodo IDE y de establecer los estándares que se deben cumplir dentro de su ámbito, así como normas o recomendaciones adicionales. A modo de ejemplo, para la IDE de España el responsable es el Instituto Geográfico Nacional, para la IDE de Galicia el responsable es el Sistema de Información Territorial de Galicia y para la IDE de la provincia de A Coruña el responsable es la Diputación de A Coruña.

De entre todos los responsables que podemos encontrar en el conjunto de nodos de una IDE, las Agencias Cartográficas Nacionales resultan especialmente relevantes, por las siguientes razones [Kok2009]:

Finalmente, consideramos también como actores al resto de nodos de la IDE, ya que se debe alcanzar la coherencia de la información evitando la duplicidad de esfuerzos.

Algo más sobre catálogos

Los catálogos son la parte visible de la IDE, ya que proporcionan la puerta de entrada a los datos de esta y están pensados para simplificar la labor de encontrar y obtener los datos necesarios para cada usuario. Otros elementos de las IDE como metadatos o estándares son tratados en capítulos independientes dentro de esta parte del libro. Sin llegar a requerir un capítulo específico, los catálogos no obstante son piezas imprescindibles sobre las que es necesario profundizar, por lo que en este apartado describiremos con algo más de profundidad su papel y sus características como partes clave de una IDE.

El catálogo permite al usuario navegar de forma eficaz por la información contenida en una IDE, bien sea en uno de sus nodos de forma aislada o bien en el conjunto de la red de nodos que forman la IDE. Los nodos, como ya sabemos, deben estar conectados y relacionados, y es en virtud de esa conexión y gracias al uso de lenguajes comunes (estándares) que pueden comunicarse y compartir su información. De este modo, un catálogo puede ofrecer los datos contenidos en el nodo en el que se encuentra, pero también «preguntar» a otros nodos y devolver al usuario una respuesta que tenga también en cuenta los datos de esos otros nodos. Como vimos en el capítulo Servidores_y_clientes_remotos, esa respuesta a consultas es uno de los servicios que pueden ofrecerse basados en información geográfica.

El catálogo dispone de una interfaz, que es la que el usuario emplea para plantear sus búsquedas y obtener respuestas. Esta interfaz se localiza normalmente en el portal de acceso al catálogo, y proveen el acceso más directo a los contenidos de la IDE. Estos contenidos no se limitan exclusivamente a los datos, ya que pueden incluir servicios de distintos tipos (recordemos que, según vimos en el capítulo Servidores_y_clientes_remotos, lo datos pueden servirse de varias formas), incluyendo servicios que no se basen directamente en los datos de la IDE, tales como procesos.

En la figura \ref{Fig:Catalogo_UNEX} puede verse un ejemplo de una interfaz de acceso a un catálogo.

Interfaz de acceso al catalogo de la IDEE
$$\label{Fig:Catalogo_UNEX}$$

Cuando nos referimos a un usuario del catálogo, este no ha de ser necesariamente una persona, y no ha de «ver» la interfaz dispuesta para el acceso. El catálogo puede ser consultado por, por ejemplo, otro ordenador, ya que expone sus capacidades como un servicio más, y eso es lo que permite que desde un nodo de la IDE se puedan realizar consultas sobre nodos distintos. La única condición para que esto suceda es que los nodos puedan entenderse entre sí en un lenguaje común. Para ello existen los estándares, que se han mencionado ya como parte de la IDE y que veremos más extensamente en el capítulo Estandares.

De otro modo, podemos entender al catálogo como el bibliotecario que nos proporciona acceso a los documentos de una biblioteca. Es a él a quién debemos dirigirnos para obtener uno de sus documentos, pero, en caso de que la biblioteca no disponga de lo que buscamos, puede llamar a otras bibliotecas y preguntar en ellas e incluso, si existen acuerdos de prestamo, facilitarnos la obtención del documento sin necesidad de que tengamos que acudir personalmente a la biblioteca donde se encuentra. Puesto esto en el contexto de Internet y con información geográfica digital en lugar de documentos físicos, tenemos una descripción acertada del papel de los catálogos como herramientas para el descubrimiento y obtención de esa información.

Se suele emplear el término harvesting para indicar la capacidad de un nodo para recoger la información de otros y poder así responder a peticiones teniendo en cuenta esa información ajena. Si los nodos soportan este tipo de operaciones, es posible sincronizar los metadatos entre ellos, de forma que cada nodo del catálogo se enriquece con los restantes sin que ello suponga una carga extra de organización y mantenimiento de metadatos.

La figura \ref{Fig:UsuariosCatalogo} muestra un esquema de lo que la actividad de un usuario sobre un catálogo supone en otros elementos de la IDE, y cómo estos se relacionan a la hora de dar respuesta a su consulta.

\caption{ Diagrama de interacción que muestra la utilización básica de servicios de catálogo y los elementos de IDE relacionados desde un punto de vista de un usuario (adaptado de [RecetarioIDE])} $$\label{Fig:UsuariosCatalogo}$$

Viendo que los distintos nodos de una IDE están relacionados y bien comunicados, y que de igual modo lo han de estar sus catálogos, un aspecto importante en relación a estos últimos es, sin duda, la forma en que se relacionan. Cabe pensar que, si bien es necesario dividir todo el trabajo de gestión de datos de una IDE en una serie de nodos para repartir las tareas a distintas escalas y lograr una estructura óptima, esto mismo no es estrictamente necesario en el caso de los catálogos. Es decir, podrían tenerse los datos divididos entre los distintos nodos, cada uno de los cuales permitiera el acceso a suyos datos mediante los correspondientes servicios, y tener un único catálogo que contuviera todos los metadatos y un único portal de acceso a esos metadatos. Sin duda, esto facilitaría el trabajo de buscar cualquier información geográfica, lo cual se haría siempre a través de un único portal. Sin embargo, tal centralización de actividades presenta muchas dificultades. Entre ellas, encontramos las siguientes:

A lo anterior hay que sumar las razones particulares que cada nodo puede tener para preferir encargarse él mismo de la gestión de todos los elementos, incluido el catálogo. Entre ellas podemos encontrar las ventajas que proporciona la independencia del nodo, pudiendo establecer sus propias regulaciones de acceso o enfocando el descubrimiento de datos de la forma que resulte más ventajosa al organismo responsable.

Aunque los nodos se comuniquen entre sí y puedan entenderse, no necesariamente deben compartir la información con un idéntico nivel de detalle. Por ejemplo, para la descripción de sus datos a través de metadatos, existen diversos estándares adaptados al tipo de dato geográfico de que se trate y al uso para el que este ha sido creado. Los nodos usarán aquel que consideren más conveniente en cada caso. La existencia de un único catálogo haría imposible esa variabilidad, imponiendo una excesiva homogeneización que en la práctica sería más perjudicial que beneficiosa.

Por lo anterior, el repositorio de datos y metadatos que forman parte de una IDE debe tener una naturaleza distribuida en todos sus elementos, siendo más ventajoso operar de ese modo desde la mayoría de puntos de vista.

Claves para el éxito

La creación exitosa de una IDE no depende únicamente de disponer de los elementos que la forman y de establecer las relaciones entre elementos y actores. Al igual que en la implantación de un SIG, existen circunstancias adicionales que deben considerarse para lograr que la IDE cumpla sus objetivos, y de las cuales depende su éxito. Por desgracia, no todos los intentos de creación de una IDE que se han llevado a cabo desde la aparición de estas han sido igual de exitosos, y se han cosechado algunos fracasos notables. La experiencia de estos casos, junto con aquellos que sí han logrado plenamente sus objetivos, nos enseña que las características más importantes que una IDE ha de reunir para poder funcionar exitosamente son los siguientes:

Entre las razones principales a las que puede achacarse la implantación poco exitosa de algunas IDE, la mayoría pueden relacionarse con factores organizativos e institucionales. Otros factores, tales como los tecnológicos o los económicos, son causa igualmente de dificultades a la hora de establecer una IDE, aunque en menor medida.

Algunas de las causas principales del fracaso de una IDE son las siguientes[Morant2005JIDEE]:

Principales acuerdos e iniciativas

La aparición del concepto de IDE ha traído consigo el desarrollo de numerosas iniciativas en los distintos niveles administrativos. Estas iniciativas han permitido que a día de hoy dispongamos de numerosas IDE operativas y funcionales, y son las que garantizan que cada una de ellas responda a los criterios establecidos y lo siga haciendo en el futuro. Cada Infraestructura de Datos Espaciales responde a una serie de elementos legislativos y políticos, y es por ello que por cada nodo de una IDE debe existir un marco correspondiente, bien sea este particularizado para el nodo en cuestión o bien heredando los contenidos del aplicable al nodo de orden superior.

Aunque todavía queda por hacer hasta llegar a un verdadero estado de madurez de las IDE a nivel mundial, el desarrollo que estas han sufrido durante los últimos años es muy notable, y el número de IDE y de acuerdos que las sustentan es muy elevado. Lógicamente, no resulta de interés describir aquí todas estas iniciativas, máxime considerando que muchas de ellas tienen carácter local y no tienen apenas relevancia en el ámbito global de las IDE. No obstante, sí que es relevante conocer las iniciativas pioneras en este sentido, así como, especialmente, algunos de los acuerdos existente en los niveles superiores. Saber acerca de ellos es necesario para comprender el panorama actual de las IDE y estar familiarizado con las propuestas que rigen la gran mayoría de ellas. Veremos igualmente algunos ejemplos de acuerdos existentes en cada uno de los distintos niveles, para comprender las diferencias entre ellos y la conexión que a su vez existe.

En conjunto, estas iniciativas nos servirán para detectar patrones comunes a todas ellas, ayudándonos a entender las características básica de las IDE a través de algunos de sus representantes más importantes.

GSDI

La GSDI (Global Spatial Data Infrastructure) Association en una organización que agrupa a otras organizaciones, agencias, compañías e individuos de todo el mundo con objeto de apoyar las IDE y su desarrollo con carácter global. GSDI es responsable de aglutinar a todas ellas y coordinarlas, en un intento de trabajar en el nivel superior de la jerarquía de las IDE y poner en marcha una iniciativa que cubra la totalidad del territorio mundial.

GSDI se fundó en 1996, y viene hasta la fecha realizando un trabajo fundamentalmente basado en guiar el desarrollo de iniciativas locales y nacionales aún en sus inicios o que todavía no han llegado a comenzarse. En este sentido, GSDI actúa como un canalizador de toda la experiencia acumulada a lo largo de los últimos años por las distintas iniciativas IDE que han surgido, tratando de replicar en las IDE que empiezan a desarrollarse el buen hacer de las más exitosas, así como evitar que se vuelvan a cometer los errores de las que no lo han sido tanto.

En sus propias palabras, la misión de la GSDI se puede resumir en los siguientes puntos.

NSDI

Aunque hoy en día prácticamente todos los países tienen su propia IDE, la IDE de los Estados Unidos es especialmente importante entre todas ellas, ya que fue la primera en aparecer. Es decir, Estados Unidos fue el primer país en poner en marcha una iniciativa de gran calibre para apoyar a nivel nacional la creación y manejo coordinados de información geográfica, tal como los principios fundamentales de un IDE establecen. Por ello, resulta especialmente ilustrativa, tanto por el éxito del proyecto en estos años y la influencia directa que en la actividades de otros países ha tenido, como por el carácter de referente y la gran experiencia acumulada durante toda su existencia.

La Infraestructura de Datos Espaciales de Estados Unidos, denominada NSDI (National Spatial Data Infrastructure), surge en abril de 1994 como consecuencia de la promulgación de la Orden Ejecutiva 12906[Clinton1994FR], que insta a avanzar en la construcción de una infraestructura nacional de datos espaciales coordinada entre las administraciones federal, estatal y local, el sector privado y el académico. Esta Orden recoge las propuestas redactadas un año antes por el Comité Federal de Datos Geográficos (FGDC) [FGDC1993], el cual queda a su vez como responsable del avance de la NSDI en el ámbito federal.

No resulta extraño que la primera IDE apareciera en Estados Unidos, ya que el país contaba con una larga trayectoria de otras propuestas similares que trataban de promover un manejo racional y eficiente de la información geográfica, dirigiendo a los organismos federales en la dirección adecuada para lograr esto. Asimismo, existía una importante tradición en el uso de las tecnologías de la información espacial, que desde sus primeros momentos habían contado con abundante apoyo por parte de la administración.

El gobierno federal llevaba desde los años 50 tratando de concienciar sobre la importancia de coordinar las labores relativas a la información geográfica. De especial importancia resulta la Circular A--16, redactada en 1953 y posteriormente revisada en 1973 y 1990. En esta última revisión se adaptan los contenidos a la nueva realidad de la información geográfica, en un contexto sensiblemente modificado gracias a la aparición de los SIG y la cartografía digital, lo cual inicia el camino hacia la aparición de las IDE, y en particular de la NSDI estadounidense. Fue igualmente en ese año, 1990, cuando se creo el FGDC, en el cual se encuentran representadas las principales agencias federales con competencias en la producción de información espacial, y también, recientemente, otros organismos de de la administración estatal y local, así como del sector académico y privado.

Seis son los objetivos principales que se plantean en la NSDI, a saber [Echeverria2001Boletic]:

  1. La implantación de mecanismos para el descubrimiento, acceso y distribución de datos, materializados en una red electrónica distribuida que enlace a productores, gestores y usuarios de información geográfica.
  2. El establecimiento de estándares de intercambio de información.
  3. La documentación de los conjuntos de datos espaciales existentes y producidos en el futuro de acuerdo a un estándar de metadatos y su difusión pública a través de la red.
  4. La identificación y desarrollo de los conjuntos de datos espaciales más comunes y habitualmente necesitados (lo que se conoce como framework o datos marco).
  5. La difusión pública de la información espacial producida por la administración federal.
  6. El establecimiento de acuerdos entre organismos para la producción de información espacial de interés conjunto, de forma que se eviten duplicidades y solapes de esfuerzos.

Desde la creación de la NSDI, se ha avanzado notablemente en estos puntos, pudiendo decirse que se trata de una iniciativa exitosa que a lo largo de estos años ha logrado una buena parte de sus objetivos. El trabajo desarrollado ha tenido además una gran influencia en el ámbito de las IDE por su carácter pionero, lo que convierte a la NSDI en un referente de primera línea dentro de este campo.

INSPIRE

INSPIRE [inspire07] es la principal directiva europea relativa a información geográfica, y surge como continuación de algunos intentos previos que llevaban desarrollándose en Europa desde los años 90, todos ellos sin demasiado éxito. El problema de estas propuestas era que no partían de algún órgano de gobierno comunitario, sino directamente de los productores de cartografía.

En septiembre de 2001, sin embargo, surge una iniciativa de la Dirección General de Medio Ambiente de la Unión Europea, encaminada también a mejorar el manejo de información geográfica en sus tareas y proyectos, gran parte de los cuales son de carácter transfronterizo.

En conjunto con la Agencia Europea Eurostat, y el Instituto para el Medio Ambiente y la Sostenibilidad, a través de su Centro de Investigación Común (Joint Research Center, JRC), ponen en marcha la iniciativa INSPIRE (Infraestructure for Spatial Information in Europe), cuyos objetivos principales son [Inspire2005IGN]:

A finales de 2001, se constituye un grupo de expertos formado por representantes de los Estados Miembro, de los países candidatos, así como representantes regionales y de los principales organismos directamente vinculados con la producción y explotación de información tanto medioambiental como geográfica.

Este grupo de expertos da forma a unos principios que han de regir el desarrollo de INSPIRE, y que son los siguientes[Ryttersgaard2004FIG]:

Desde la redacción de estos principios, INSPIRE ha seguido su desarrollo hasta finalmente ser aprobada de modo formal por el Consejo Europeo (29 de enero de 2007) y el Parlamento Europeo (12 de febrero de 2007). Fue publicada como Directiva 2007/2/CE el 14 de marzo de 2007.

La figura \ref{Fig:EvolucionINSPIRE} muestra un esquema de la secuencia temporal que ha seguido INSPIRE, desde su nacimiento hasta la actualidad.

Secuencia temporal seguida por INSPIRE (adaptado de [Craglia2009INSPIRE])
$$\label{Fig:EvolucionINSPIRE}$$

INSPIRE contiene 3 anexos en los que se especifica qué datos deben formar parte de la IDE, ya sea con carácter obligatorio o con carácter opcional. De este modo, se establece el contenido deseado para los datos creados y almacenados por los distintos nodos de la IDE, con objeto de obtener un conjunto global de datos coherente y facilitar la realización de la mayor parte de tareas en todos los lugares, así como a todos los niveles de detalle. Es decir, que exista una coherencia tanto horizontal como vertical en lo que a datos existentes respecta.

Las tablas en \ref{Tabla:INSPIREAnexos} muestran los tipos de datos que se recogen en los citados anexos.

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